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Mi hermosa lavandería

El arte de dejar de escribir

Isabel Coixet

Marcel Broodthaers, poeta belga, amigo de René Magritte, abandonó la escritura, convencido de que el abismo entre «hacer, decir y contar» era infranqueable. En 1964, llegó a la conclusión de que el lenguaje no tenía sentido, de que era únicamente una carcasa, un envoltorio, vacíos. Su último trabajo fue una serie de cajas albergando poemas no escritos, la nada. Lo que mostraban era la posibilidad de un poema: esa ambigüedad final que cada uno puede interpretar como quiere. O no interpretar.

Jean Arthur Rimbaud dejó de escribir a los 24 años, convencido de que no había nada más que quisiera decir, que todo estaba ya dicho. ... Dejó una poderosa obra que hoy, 180 años después de su publicación, conecta con lectores de todas las generaciones. Y se embarcó en una vida oscura en Etiopía traficando con esclavos. Resulta imposible conectar al poeta que escribió Una temporada en el infierno y Le bateau ivre con el hombre que murió solo, de un cáncer óseo, en un hotel, enfermo y amargado. ¿Demasiada brillantez demasiado pronto? ¿Lucidez extrema?

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