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Mi hermosa lavandería

El suicidio y el canto

Isabel Coixet

Los landays son poemas cortos, casi exabruptos, que las mujeres pastún de los valles de Afganistán recitan mientras trabajan. La vida cotidiana, los vaivenes amorosos, las desdichas, las injusticias, todo tiene cabida en estos poderosos haikus que, como toda actividad artística femenina, también han sido prohibidos por los talibanes. La situación en el país es hoy más insostenible que nunca.

Se disparan en Afganistán el consumo de drogas y ansiolíticos entre las mujeres y los suicidios de niñas de 11 años, casadas con hombres del triple de edad. Se prenden fuego

Un matrimonio vende a su hija de 10 años, por el equivalente a 500 euros, a un hombre de 40, para poder saldar sus deudas. ... Una chica de 18 años se ve forzada a casarse con un adicto a la heroína al que no ha visto nunca para que su familia no se muera de hambre. Las mujeres profesionales, abogadas, médicas, jueces, peluqueras, tras vidas dedicadas a sus vocaciones, no pueden trabajar, bailar, reunirse, ir al médico, respirar, vivir. Y las consecuencias están siendo letales. El consumo de drogas y ansiolíticos se ha disparado en Afganistán entre las mujeres. Y los suicidios de niñas tan pequeñas como de 11 años, a menudo casadas con hombres con el triple de edad, empiezan a ser una tragedia cotidiana. La desesperación las lleva a rociarse con gasolina y prenderse fuego.

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