Volver

Mi hermosa lavandería

El último kimono

Isabel Coixet

Se dice que los jardineros no conocen el olor de las flores que cultivan en sus jardines. Están tan acostumbrados a verlas que ya no las huelen. Nos pasa lo mismo con lo que tenemos cerca cada día: nos hundimos en el hábito, no les damos importancia. Y es más: la emoción desaparece. El reconocimiento y la reflexión siempre requieren una cierta cantidad de tiempo.

Nunca antes el flujo de todas las cosas había sido tan rápido como hoy. El tiempo, las mentes y las cosas experimentan extraños vaivenes: un ... repentino desplazamiento hacia el pasado con saltos bruscos hacia el futuro y nulo espacio para el presente. El mundo al que estábamos acostumbrados ahora se ha vuelto extraño. Los discursos nacen viejos porque se hacen con mimbres de viejos discursos. Vemos todo con una engañosa renovada impresión. Como un espejo recién limpiado, todo lo que en él se refleja parece nuevo y fresco. Sólo lo parece. ¿Dónde está la verdad? ¿Qué es lo realmente hermoso? A primera vista un kimono negro no es más que eso y sin embargo...

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

El último kimono

[]

El último kimono