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Mi hermosa lavandería

Hitler en tus sueños

Isabel Coixet

Isabel Coixet

En los primeros días del Tercer Reich, una niña alemana tuvo una pesadilla. Los dos querubines que colgaban sobre su cama ya no miraban al cielo: miraban hacia abajo, vigilándola atentamente. Estaba tan asustada que se metió debajo de la cama.

«Tras el ascenso de Hitler, Beradt soñó cada noche que la torturaban y le arrancaban la cabellera. Razonó que no podía ser la única presa de los demonios nocturnos, y empezó a registrar los sueños de los berlineses»

No era la única que temía la vigilancia. Una mujer soñó que la arrestaban en su palco de ópera después de que un dispositivo de ... lectura mental informara a la policía de que, cuando los artistas cantaban, ella había pensado que Hitler era el diablo. Esta misma paranoia contagió a muchos. Un ama de casa soñó que la estufa de azulejos azules de su sala delataba a su familia ante un soldado de asalto, contando sus chistes privados contra el régimen «con voz aguda y penetrante». Para otros, el espía era una lámpara de noche, una almohada bordada con cariño o un huevo de Pascua.

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