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Mi hermosa lavandería

'¿Me subes el brillo?'

Isabel Coixet

Indefectiblemente, cuando presento mi teléfono para que escaneen el billete de tren o avión, me piden que suba el brillo de la pantalla y vivo atemorizada con la posibilidad de que el brillo de mi pantalla estalle y mi teléfono se vaya a la porra y el billete no sirva. Creo que a los que crecimos entre papeles y cosas tangibles los códigos de barras y los códigos sin barras, las tarjetas de pago en el móvil y esas cosas que, según los anuncios, te hacen la vida más fácil, nos dan mucho reparo: siempre esperamos que la cosa no sirva, que nos rechacen al último puesto de la cola, que no nos dejen montar ni en un auto de choque, que no nos acepten.

Confieso que los auriculares sin cables también me asustan: pienso siempre que el bluetooth no va a funcionar y que, si funciona, igual se ... pierde en esas ondas raras de por ahí y se me va a meter en los auriculares el último engendro de Machine Gun Kelly. Y lo peor es que una vez me ocurrió, lo cual confirmó mis peores temores sobre la tecnología. Todavía tengo escalofríos cuando lo pienso.

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