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Mi hermosa lavandería

Muros de silencio

Isabel Coixet

Los silencios son duros, raros, amables a veces, elocuentes siempre. Los silencios son estruendosos cuando responden a una demanda: háblame, dime qué te pasa, comparte conmigo lo que sientes, respóndeme. ¿Quién no ha sentido un profundo desaliento cuando un amigo, un familiar, una pareja te aplica el silent treatment ('tratamiento silencioso') y no te habla durante horas o días o años, y tú te rompes la cabeza cavilando qué habrás hecho para merecer eso?

El silencio se transforma en una manera siniestra de castigar y controlar al otro, que se desespera y se angustia ante esa ausencia de respuesta. Es una treta psicológica de una bajeza brutal

Las personas que se escudan con cara larga en ese silencio saben bien cuánto hiere y saben bien a quién se lo hacen: a los ... que nunca haríamos eso. El silencio se transforma en una manera siniestra de castigar y controlar al otro, que se desespera y se angustia ante esa ausencia de respuesta. Es una treta psicológica de una bajeza brutal. Lo sé, porque la he sufrido y, aún a estas alturas, cuando ya no importa, me pregunto de vez en cuando el porqué y no hallo ninguna respuesta racional, más que una letal combinación de estupidez y mezquindad.

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