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Mi hermosa lavandería

Nunca sabremos todo

Isabel Coixet

Decía Marguerite Duras que escribir no es hablar, que es «aullar sin ruido», y los mejores libros son, a menudo, los que consiguen ese fenomenal efecto. Muchos de la autora francesa me han acompañado durante mi vida: India song; el guion de Hiroshima, mon amour, que escribió para Alain Resnais, Moderato cantabile; Un dique contra el Pacífico; El amante; El arrebato de Lol V. Stein y tantos otros.

Ella fue una autora que se fabricó una máscara inescrutable y, aunque se han publicado innumerables biografías sobre ella (destaca la de Laure Adler) e ... incluyó episodios personales en sus obras de manera abierta, hay algo que parece escapar a cualquier etiqueta. Duras se esconde hábilmente tras sus textos, especialmente cuando parece revelar informaciones precisas de lo que pasó y cómo. Sibilinamente, Duras borra pistas, desdibuja las líneas de su vida. Su manera de escribir tiene la extraordinaria virtud de ser increíblemente precisa y extraordinariamente brumosa.

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