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Mi hermosa lavandería

Un poeta

Isabel Coixet

Isabel Coixet

Hay una escena en Un poeta que merecería figurar en cualquier antología de la vergüenza ajena. Óscar Restrepo, el protagonista de la segunda película ... del colombiano Simón Mesa Soto, lee los poemas de su alumna Yurlady, una adolescente del barrio que escribe con una violencia desnuda que él, después de una vida entera dedicada al verso, no ha conseguido jamás. Conmovido, o más bien acomplejado, Óscar le pregunta con una solemnidad que congela: «¿También vive usted en una profunda tristeza? ¿Es usted melancólica?». La cámara se queda lo justo. Yurlady lo mira como se mira a un tío borracho en una boda. Y uno entiende, en ese plano, que la película no va a perdonarle nada: ni a él ni a la institución literaria que lo formó ni –y esto es lo verdaderamente incómodo– al espectador que se reconoce en el vocabulario.

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