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Mi hermosa lavandería

Una velada francesa y campestre

Isabel Coixet

El entorno es idílico: caserón francés aislado, construido en la mitad del siglo XIX en una colina, enorme jardín que se pierde en el horizonte donde el aperitivo se sirve en una larga mesa con manteles que pertenecieron a la bisabuela, candelabros de plata, música de cámara, perros de pelaje reluciente que pululan entre los invitados, champagne servido en copas de cristal fino…

Todo induce a la conversación superficial, a la broma inocente, al «¿has leído/visto/escuchado…?» y al «…¿y qué te ha parecido?». Y, sin embargo, ... es imposible sustraerse a que en las grandes ciudades cercanas hay bandas de jóvenes protestando violentamente por la muerte de Nahel a manos de la Policía, cuyo nombre será difícilmente olvidado.

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