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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Apología del gordo

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

Basta observar la obsesión que hombres y mujeres muestran por mantener la línea para confirmar que la tan cacareada 'igualdad de sexos', lejos de 'liberar' ... a la mujer, ha igualado a hombres y mujeres en la servidumbre y el gregarismo, en la majadería y el sometimiento lacayuno a cánones estéticos grotescos y obsesiones salutíferas idiotizantes. Mens stulta in corpore sano, parece ser el lema epiceno o bisex de esta época calamitosa, en la que las mujeres, lejos de renegar de las dietas y de las fajas estranguladoras de sus mollas, se han apuntado también a esa modalidad quirúrgica de la faja llamada liposucción; y en la que los hombres, que antaño paseaban tan pimpantes sus orondas barrigas, se extenúan en esos manicomios con olor a sobaquina llamados gimnasios, para reducir su perímetro abdominal (a la vez que le ponen los cuernos a su mujer con una monitora machuna e inflada de anabolizantes). Ser gordo, en fin, se ha convertido en un acto de distinción y aristocracia.

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