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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Una casa sin cimientos

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

En algún artículo anterior hemos comparado la pretensión quimérica de nuestros gobernantes por poner remedio a la crisis de deuda que nos sofoca sustrayendo recursos ... de la economía real con el empeño de reparar el tejado de una casa excavando sus cimientos, para emplear la tierra removida en la fabricación de tejas. Nuestra situación económica se parece, en verdad, a una casa de cimientos precarios rematada por un tejado que hace agua. Pero no un tejado normal y corriente, sino un tejado al que un arquitecto demente hubiese incorporado torres y pináculos que aspiran a hacerle cosquillas al cielo; torres y pináculos que, en sucesivas reformas de la casa encomendadas siempre al mismo arquitecto demente, han ido acrecentado su altura, en desafío flagrante al sentido común, hasta que los cimientos no pueden soportar su peso. Los cimientos de la casa empiezan a resquebrajarse; y las torres y pináculos inverosímiles erigidos sobre el tejado amenazan con el derrumbe, incapaces de mantener el equilibrio. Entonces, ante esta expectativa fatal, el arquitecto demente decreta que se retiren los pilares de la casa y se excaven los cimientos, para emplear los materiales arrancados en el sostenimiento de las torres y pináculos, e incluso para acrecentar un poco más su altura, de tal modo que luzcan todavía más vistosos.

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