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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Conciencias tiernas y puras

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

En cierta ocasión, un amigo que llevaba mucho tiempo trabajando en África me dijo que el activismo solidario de las sociedades occidentales es, con frecuencia, ... un aspaviento hipócrita; y, sin excepción, el único desahogo moral que se nos permite en medio de la inmoralidad estructural en la que vivimos. En cierto pasaje de En busca del tiempo perdido, Marcel Proust desliza esta observación pavorosa, referida a sus personajes, que bien podría aplicarse a nuestra época. Desde hacía tiempo ya no se daban cuenta de lo que podía tener de moral o inmoral la vida que llevaban, porque era la de su ambiente. Nuestra época, para quien lea su historia dentro de dos mil años, parecerá que hubiese hundido estas conciencias tiernas y puras en un ambiente vital que se mostrará entonces como monstruosamente pernicioso y donde, sin embargo, ellas se encontraban a gusto . Esta, tal vez, sea la mayor tragedia de nuestra época. que las conciencias tiernas y puras podamos vivir a gusto en un ambiente vital monstruosamente pernicioso sin inmutarnos, o inmutándonos tan solo ante determinados estímulos sensibleros que nos recuerdan que en el mundo -¡allá en los confines del atlas!- ocurren muchas calamidades; ocasión que aprovechamos para apadrinar a un niño por unos eurillos.

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