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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Cuerpo en que vivo

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

A veces reparo en él, reflejado en el espejo del lavabo, cuando salgo de la ducha. Es el cuerpo de un cuarentón que se ... tira muchas horas en el escritorio, criando una próstata del tamaño de un melón, y que jamás ha pisado un gimnasio. Es el cuerpo de un hombre que todavía se siente fuerte y saludable, aunque haya perdido la agilidad de antaño. en el pecho empieza a blanquearle el vello, sus adiposidades son cada vez más abundantes, la piel que antaño fue tersa y restallante de vida empieza a flojear. Nunca traté mi cuerpo con excesivo mimo. ha padecido muchos madrugones e insomnios, nunca ha recibido halagos cosméticos, la vida sedentaria lo ha ido ablandando y deteriorando, como una lepra sigilosa. No se me escapa que para algunos que no me quieren es motivo de escarnio, porque los imbéciles se consuelan misteriosamente pensando que los gordos arrastramos una vida triste; y que para otros que me quieren mucho es motivo de preocupación, porque piensan que los kilos excedentes pueden cualquier día darme un disgusto. Pero he aprendido a amar mi cuerpo y no voy a someterlo a demasiadas torturas; pues, aunque es sufrido y abnegado, también protesta cuando se siente agredido. Y a un amigo tan longevo no hay que empeñarse en querer cambiarlo a nuestro gusto; sólo deseamos cambiar aquello que no amamos del todo.

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