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Animales de compañía

Delegando el pensamiento

Juan Manuel De Prada

Juan Manuel De Prada

En diversas ocasiones hemos señalado que estamos cerrando los ojos ante una evidente involución de la especie humana. Dicha involución resulta fácilmente distinguible, por ejemplo, ... en la depauperación constante de la llamada 'música pop', cada vez más volcada en complacer gustos homínidos; o en el encumbramiento de una literatura de pura fórmula, cada vez más mazorral y estereotipada, más carente de estilo y de sustancia, con su lenguaje párvulo y sus trepidaciones memas. Y resulta también distinguible en la degradación moral que nos rodea, que no es mera aceptación del 'libertinaje' (como se quejaba antaño la gente impresionable), sino incapacidad para discernir la naturaleza de nuestras acciones, amputación o parálisis de la conciencia, convertida en un nuevo Bartleby que «preferiría no hacerlo», que hiberna o se tapa los oídos para vivir más tranquilamente. Pero lo mismo en el deterioro cognitivo que nos demanda música o literatura más degradadas que en el retraimiento de la conciencia hay una aminoración de nuestra humanidad, hay una 'delegación' de algo que siempre habíamos considerado intransferiblemente humano y de lo que, de repente, estamos empezando a renunciar, a veces con pesarosa melancolía (en las sensibilidades todavía no estragadas plenamente), a veces con fatuo orgullo.

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