Volver

Animales de compañía

El problema del mal

Juan Manuel de Prada

La hecatombe de Valencia vuelve a confrontarnos con una cuestión que, después de tantos siglos de pensamiento humano, sigue siendo un escándalo para la razón, y causa de que la fe de muchos flaquee. Nos referimos al problema del mal, y al sufrimiento que el mal ocasiona. ¿Cómo es posible conjugar la existencia del mal con la existencia de un Dios bueno y providente? Es una pregunta tan ardua que ni siquiera los últimos Papas (lo mismo Benedicto que Francisco) se han atrevido a contestarla.

Dios ha dotado al hombre por respeto de un don prodigioso y a la vez terrible: la libertad

Para la teología católica, Dios no es un ingeniero que pone en marcha el universo y a continuación se ausenta, ni tampoco un ser que ... juega caprichosamente con las debilidades de los hombres. Por el contrario, Dios se revela como Padre bondadoso, sabio y omnipotente: porque es bondadoso, desea el bien de todo lo creado, y muy especialmente el bien del hombre; porque es sabio, conoce los medios para alcanzar su designio de bondad; y porque es omnipotente, realiza cuanto quiere y es razonable. Pero Dios ha dotado al hombre por respeto de un don prodigioso y a la vez terrible –la libertad–, gracias al cual nuestra vida no es la propia de las marionetas, pero que a la vez nos puede alejar y privar del bien. Ni siquiera aquel pecado original que se nos cuenta al principio del Génesis ha privado al hombre de la capacidad para elegir el bien y rechazar el mal; y Dios presta al hombre una constante inspiración sobrenatural para que conozca su propio bien y lo realice, salvaguardando su libertad.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

El problema del mal

[]

El problema del mal