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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Imposturas

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

La súbita celebridad alcanzada por el joven y delirante impostor Francisco Nicolás Gómez-Iglesias, bautizado por los medios como 'el pequeño Nicolás', vuelve a delatar ( ... envuelta en ropajes jocosos) la atracción irresistible que nuestra época siente hacia la impostura y el fingimiento, que reputa medios válidos (¡y aun envidiables!) para obtener fama y dinero. Durante cinco años, el pequeño Nicolás se hizo pasar por agente de los servicios secretos, apoderado de la Casa Real, asesor de la vicepresidencia y hasta hijo ilegítimo de Juan Carlos, para poder colarse por la jeta en pachangas liberaloides y saraos áulicos y así poder estafar a los pedorros que se cruzaban en su camino; y lo cierto es que, viendo los derroteros por los que se desenvuelve la política patria, podría decirse que su presencia en tales lugares resulta congruente. El pequeño Nicolás se alza así como un símbolo de la pacotilla, que tal vez sea la expresión más quintaesenciada de esta España convertida en patio de Monipodio y casa de tócame Roque, por culpa de sucesivas generaciones de gobernantes ineptos o malvados.

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