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Animales de compañía

Antropología capitalista (I)

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

En varias ocasiones hemos señalado que el capitalismo no es una mera fórmula de organizar la producción, el intercambio y la distribución de bienes y servicios, sino que posee una visión totalizadora y articulada del hombre, una antropología (y también una teología) radicalmente anticristiana. Afirmar algo tan evidente nos ha costado la enemiga visceral de muchos presuntos amigos, tristemente gangrenados por la infiltración plutocrática. Pero ya señalaba Castellani que los golpes más mortíferos siempre los recibe uno dentro de casa; y tanto golpe acaba en la expulsión.

Que el capitalismo es algo más que un mero sistema de organización económica lo proclamó sin ambages, hace ya casi un siglo, Walter Lippmann, uno ... de los teóricos del neoliberalismo, afirmando que las «leyes del mercado» exigían un «reajuste necesario en el género de vida» de las masas y un cambio de «las costumbres, las leyes, las instituciones y las políticas», hasta llegar incluso a transformar «la noción que tiene el hombre de su destino en la Tierra y sus ideas acerca de su alma». Hoy podemos concluir sin miedo a la hipérbole que dicha transformación ya se ha consumado, cambiando la faz de la vida humana. El capitalismo ha exacerbado el individualismo y la atomización de la sociedad, la concupiscencia desordenada de bienes materiales (con la consiguiente plétora de necesidades superfluas), la debilitación de la vida espiritual y el decaimiento de la fe. En definitiva, ha ‘secularizado’ por completo la vida económica, infringiendo la subordinación jerárquica de lo material a lo espiritual. Así, la religión de Mammón se ha convertido en la fuerza determinante de las sociedades humanas, que ven en ella el acceso al conocimiento de la ‘verdad’ y la ‘liberación’ de sus ilusiones y deseos. Así ha sido desde los orígenes del capitalismo; y en esta fase culminante (o terminal) en la que la aleación de capitalismo y comunismo ha producido una suerte de Estado servil global, de forma mucho más acelerada y lesiva.

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Antropología capitalista (I)

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