Saltar al contenido
Volver

Animales de compañía

La marca de la bestia

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

Un amable lector nos lanza una pregunta inquietante: «En alguna ocasión le he leído que, para enterarnos de las últimas noticias, debemos leer el Apocalipsis. ¿No le parece que en las presentes circunstancias, cuando amenazan con imponernos un carné de vacunación para poder viajar o ir de compras, cobra una nueva significación la llamada ‘marca de la Bestia’?». Vamos a intentar atender la curiosidad de nuestro lector.

En el Apocalipsis (13, 17-18), en efecto, se nos habla de un distintivo que los hombres —«pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y ... siervos»— se ponen «en su mano derecha, o en sus frentes, de manera que ninguno pudiese comprar o vender, sino el que tuviera la señal». Esta ‘marca de la Bestia’ se inspira en los certificados que algunos emperadores romanos expedían a quienes realizaban sacrificios a los dioses; certificados que, en las persecuciones decretadas contra los cristianos, desempeñaron un papel importantísimo, permitiendo su rápida identificación. En tiempos de Diocleciano se llegaron a expedir téseras que testimoniaban que su poseedor había rendido culto al César, impidiendo comerciar o incluso viajar a quienes no pudieran exhibirlas.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

La marca de la bestia

[]

La marca de la bestia