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Animales de compañía

Tanganas eclesiásticas

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

El escandalete que provocó el vídeo del cantante C. Tangana grabado en la catedral de Toledo dejó muchos flecos sin discutir. En realidad, casi toda la discusión se centró en dirimir si el vídeo de marras constituía una ‘profanación’; y así se evitaron otras cuestiones más incómodas o desazonantes. Si por ‘profanación’ entendemos, como nos propone el diccionario, «tratar algo sagrado sin el debido respeto» parece evidente, en efecto, que la grabación de bailes con derecho a magreo en una catedral podría serlo. Sin embargo, habría que preguntarse si la catedral de Toledo y, en general, los templos católicos (siquiera aquellos que actúan como reclamo turístico) no fueron profanados hace mucho tiempo. Cada vez que he visitado una catedral de relumbrón, dentro o fuera de España, me he quedado en verdad estremecido ante el espectáculo sobrecogedor del lugar sagrado convertido en parque temático para solaz de hordas de turistas ataviados de los modos más sórdidos –pinreles en chanclas, camisetas reventonas de michelines, tops meloneros, etcétera–, que se enseñoreaban del templo, lanzando risotadas y voces destempladas y chocarreras, haciéndose selfies o fotos homínidas ante el altar mayor, mientras Dios se escondía (o lo escondían quienes más obligados estaban a mostrarlo) en alguna capilla esquinada y sombría.

No debemos olvidar que esas hordas de turistas en chanclas y ‘top’ melonero pasan antes por taquilla, igual que C. Tangana

Me pareció, en verdad, un poco grandilocuente y farisaico el escandalete montado en torno al vídeo del cantante llamado C. Tangana cuando las catedrales católicas ... llevan mucho tiempo convertidas en tanganas donde las hordas turísticas hozan a gusto, convirtiéndolas en lo que el profeta Daniel denominaba la «abominación de la desolación», cuando no en la «cueva de ladrones» que denunció el mismo Cristo (porque no debemos olvidar que esas hordas de turistas en chanclas y top melonero pasan previamente por taquilla, exactamente igual que el cantante llamado C. Tangana). Así que los aspavientos y jeribeques del catolicismo pompier ante el vídeo de marras se me antojaron histrionismos farisaicos. Pues un Dios que soporta el diario vómito de fealdad ufana y choni que llena sus templos igualmente puede soportar los contoneos de una tía jamona y un tío cani; y, desde luego, si Dios ha sido ultrajado por la grabación de ese vídeo mucho antes lo ha sido por su reclusión en capillas esquinadas y sombrías, para que los templos queden convertidos en parques temáticos del turismo.

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