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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Cine mudo

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

Presenté en la Fundación Juan March, hace un par de meses, en un ciclo dirigido por Román Gubern, Los nibelungos, la magna epopeya de Fritz ... Lang, dividida -como en el momento de su estreno, hace casi noventa años- en dos películas, La muerte de Sigfrido y La venganza de Crimilda. Lo hice el mismo día que en las salas comerciales españolas se estrenaba The artist, el delicioso pastiche de Michel Hazanavicius rodado al modo en que se rodaba allá por los años veinte, empleando los mismos recursos narrativos e interpretativos patentados por los maestros del cine mudo. En la Fundación March me tropecé, para mi sorpresa, con un público copioso y entusiasta; lo que, según me contaron los responsables del lugar, es habitual cada vez que se proyecta una película muda. No me extrañó que así fuese, como tampoco me ha extrañado el éxito de la película de Hazanavicius. Lo que me extraña es que los responsables de la industria cinematográfica no adviertan que en la recuperación del cine mudo quizá se halle la salvación de su maltrecho negocio.

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