Viernes, 21 de Febrero 2025, 11:05h
Tiempo de lectura: 4 min
Hace algo así como mil años (bueno, en realidad sólo treinta y tres) escribí un cuento surrealista, titulado Vísperas de la revolución, que después incluiría en mi libro El silencio del patinador (1995), donde imaginaba una situación por completo desquiciada y rocambolesca. Una panda de personajes delirantes organizaban fiestas nocturnas en los salones del Museo del Prado, entre 'algaradas de guateque', con invitados que perpetraban todo tipo de tropelías a los cuadros, como «un grupo de marqueses viciosillos, que aprovechaban la invitación para cogerse una cogorza procaz y reventar huevos crudos sobre Las Tres Gracias de Rubens».
-
1 La cara no tan perfecta de Paul Newman
-
2 Kristin Cabot: 'No mereces ser amenazada de muerte por tus errores'
-
3 Cuando Hitler planeó bombardear Londres con billetes
-
4 «Para soportar los caprichos y rabietas de Julio, hay que estar hecho de una pasta especial»
-
5 El gigante moribundo: el mítico lago Victoria, arrasado por la sobrepesca y la contaminación
-
1 La cara no tan perfecta de Paul Newman
-
2 Kristin Cabot: 'No mereces ser amenazada de muerte por tus errores'
-
3 Cuando Hitler planeó bombardear Londres con billetes
-
4 «Para soportar los caprichos y rabietas de Julio, hay que estar hecho de una pasta especial»
-
5 El gigante moribundo: el mítico lago Victoria, arrasado por la sobrepesca y la contaminación

