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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Pepe y María José

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

Hace un par de semanas murió Pepe, mi padrino, después de más de treinta años atado a la silla de ruedas. La última vez que ... estuvimos juntos me confió con sorna. Debo de ser el tetrapléjico más antiguo de España . Desde luego, se contaría entre los más antiguos; y también entre los que sobrellevaban su infortunio con mayor alegría. No había perdido la curiosidad por el incesante mundo; y en todo lo que hacía y decía había un fondo bienhumorado, de una ironía sin amargura. El resentimiento no tenía hueco en su pecho; y cultivaba sus aficiones con ese esmero delicadísimo del botánico que sale al campo a recolectar hierbas descatalogadas. Movía el brazo derecho con gran dificultad; y con una suerte de puntero que le habían instalado en la muñeca podía golpear las teclas de su ordenador de forma abrumadoramente lenta. Pero había desarrollado tal habilidad que esa lentitud tenía algo de grácil y milagroso; y siempre que lo visitaba me hacía exhibiciones de manejo informático que me dejaban patidifuso. Creo que lo hacía adrede, con íntimo regodeo, sabiendo que su ahijado era un inútil pretecnológico.

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Pepe y María José

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