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Animales de compañía

Narcodemocracias

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

En más de una ocasión he escuchado utilizar el término ‘narcodictadura’ para referirse a países cuyas ‘élites’ han amasado ingentes fortunas con el negocio del narcotráfico. Se trata, naturalmente, de una acuñación utilizada para denigrar regímenes políticos que, por razones ideológicas, desagradan a quien así los designa. Nunca, en cambio, he escuchado a nadie emplear el término ‘narcodemocracia’, que podría resultar muy veraz y descriptivo de muchos países de ‘nuestro entorno’, empezando desde luego por el nuestro, donde el consumo de drogas está muy extendido.

En efecto, los países donde más drogas se consumen suelen ser democracias. En España, por ejemplo, el consumo de drogas ha crecido ingentemente durante las ... últimas décadas. Se trata de un dato perturbador, pero irrefutable, al que cualquier persona curiosa puede acceder comparando las cantidades de droga decomisada por la policía, año tras año. Mucho menos sencillo resulta saber quiénes se drogan en las ‘narcodemocracias’, pues las estadísticas prefieren no adentrarse demasiado en estos vericuetos. A lo sumo, se dice que las ‘personas jóvenes’ se drogan más frecuentemente; y también que el consumo de ciertas drogas especialmente lesivas suele darse entre ‘grupos marginados y en situación de vulnerabilidad’. Pero existen otras drogas que no se consumen en estos ‘grupos marginados’, sino más bien entre las llamadas ‘élites’; drogas que, siquiera en apariencia, no provocan el deterioro orgánico que solemos asociar a la drogadicción (aunque, desde luego, provoquen un deterioro psíquico incuestionable).

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