Animales de compañía

Resucitar

Miércoles, 1 de abril 2026, 15:11

Cuando Pedro y Juan llegan al sepulcro vacío descubren que la losa que cubría la entrada había sido apartada, tal como María Magdalena les había ... advertido; y, al entrar en el sepulcro, ven los lienzos o vendas con los que había sido envuelto el cadáver de Jesús «tendidos». Así se suele traducir el griego keímena; lo que nos induce a creer erróneamente que las vendas se hallan en el suelo. Pero en el texto evangélico nada se dice del suelo: las vendas permanecen atadas en el sepulcro; son como un molde blando que, al ser abandonado por el cuerpo que envuelve, pierde parcialmente su volumen pero todavía conserva su forma. Al afirmar que las vendas se hallan en el sepulcro, no convertidas en un gurruño informe, sino suavemente «desinfladas» –como una crisálida vacía que pierde volumen, después de alumbrar a una mariposa–, Juan no sólo niega tácitamente la posibilidad de que el cuerpo haya sido robado (ningún ladrón en su sano juicio se habría entretenido quitándole las vendas o lienzos en el sepulcro, sino que lo habría tomado tal y como estaba), sino que también precisa que Jesús no ha necesitado, para liberarse de las vendas o lienzos que envuelven su cadáver, desatarlas o romperlas, como tendría que haber hecho cualquier persona subordinada a la materia. En esta misma idea abunda el Evangelio de Juan cuando el Resucitado se aparece al anochecer a los discípulos, que estaban «en una casa con las puertas cerradas», sin forzar cerraduras. ¿Se pretende insinuar que Cristo se ha convertido en un espíritu?

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Escritor y premio Planeta en 1997

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