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Animales de compañía

Una engañifa

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

En algún artículo anterior hemos analizado los desbarajustes y contradicciones insalvables que se producen en el juicio humano cuando se quiebra la unidad existente entre razón teórica y razón práctica; y hemos ilustrado nuestro análisis con ejemplos muy ilustrativos repescados del alud de noticias que cada día nos apedrea las meninges.

Vamos a ilustrar una vez más esta quiebra reparando en un asunto que hace algunas semanas hizo correr ríos de tinta. Siendo, además, un asunto ... eclesiástico, la quiebra resulta todavía más penosa y llamativa. Me refiero a esa disposición pontificia que permite a los sacerdotes católicos 'bendecir' (entrecomillamos el verbo porque se trata de bendiciones sui generis, como luego veremos) parejas de divorciados u homosexuales casados civilmente. La disposición de marras fue acogida con reticencias más o menos taimadas en el ámbito conservador católico, mientras en el ámbito progresista se le dispensaban aplausos también taimados; pues los progresistas que no se chupan el dedo enseguida advirtieron que se trataba de una engañifa (pero, en cualquier caso, la aplaudieron, por chinchar a los conservadores y porque puede ser un portillo abierto a futuras conquistas). Pero ni unos ni otros se atrevieron a decir que, en realidad, la disposición era un monumento a la más pura irracionalidad.

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