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ANIMALES DE COMPAÑÍA

La vida inverosímil

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

En una coda o epílogo publicado en la segunda edición de su deliciosa -¡y muy inverosímil!- novela El difunto Matías Pascal, bajo el título ... de Advertencia sobre los escrúpulos de la fantasía, Luigi Pirandello arremete contra los señores críticos que descalifican sus obras, acusándolas de absurdas e inverosímiles, tanto en el desarrollo de los argumentos como en la construcción de los personajes. Y hace algunas observaciones muy penetrantes. La vida, que muestra con desfachatez todos los absurdos, pequeños y grandes, de que felizmente está llena, tiene el inestimable privilegio de poder prescindir de esa estúpida verosimilitud que el arte se cree obligado a respetar. Los absurdos de la vida no necesitan parecer verosímiles porque son verdaderos; al revés que los del arte, que para parecer verdaderos necesitan ser verosímiles. Con lo que, siendo verosímiles, dejan de ser absurdos. Un acontecimiento de la vida puede ser absurdo; una obra de arte, si es tal, no. De lo que se deduce que es una idiotez tachar de absurda e inverosímil, en nombre de la vida, una obra de arte. En nombre del arte, tal vez podamos tacharla; en nombre de la vida, no .

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