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PATENTE DE CORSO

La actriz de aquella noche

Arturo Pérez-Reverte

Yo a los amigos no les cuento las penas; que los divierta su puta madre». El actor Antonio Gamero, copa en mano, acababa de pronunciar ... su frase inmortal apoyado en la barra del Bataclán, cuyos ventanales y terraza se abrían a la playa de la Concha de San Sebastián. Era septiembre, a finales de los 90, en pleno festival, y el mundo del cine de entonces se congregaba allí cada noche después de asistir a las proyecciones y cenar, los que podían permitírselo, en Aldanondo o en Ganbara, donde Amaia, la expeditiva y acogedora dueña, te trataba como a uno de su familia.

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