Las fotos de Luis Ramón Marín
La irrupción de las máquinas: aquellos chalados en sus locos cacharros
Comienzos del siglo XX. La aparición de las cámaras portátiles, los negativos de celuloide y las últimas técnicas de impresión impulsan un nuevo tipo de fotografía y, de paso, una nueva profesión: el fotoperiodismo. Los fotógrafos se lanzan a las calles, donde todo está cambiando a la velocidad de los aviones, los coches y las motos, los grandes emblemas de la revolución en marcha. Luis Ramón Marín retrató como nadie esta doble transformación.
San Sebastián era una fiesta. La imagen anterior muestra la salida del Gran Premio de San Sebastián en 1927. Las competiciones congregaban multitudes... ricas; veánse los coches aparcados, al alcance de pocos. Las máquinas, con un carácter casi mitológico, se hacían cada vez más visibles por el deporte entre las clases altas. La competición ya no era solo entre atletas; también entre motores, y los campeones, auténticos héroes del progreso, se consagraban por su dominio de la máquina.
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De Madrid al cielo
El autogiro de De la Cierva sobrevuela Madrid en 1934. Marín dispara desde otro avión. Subirse a uno exigía tanta valentía como pilotarlo. Realizó la ... primera toma aérea en España en 1913, solo diez años después de que los hermanos Wright inventaran la aviación y a solo tres del primer vuelo en nuestro país, realizado por el francés Jules Mamet en 1910 y que Marín también registró con su cámara. Realizó, además, tomas aéreas en Barcelona, Valencia, Segovia, Toledo y Granada.
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Ellas toman más que las riendas
Madame de Yenky, sobre un Bugatti, en San Sebastián en 1928. Las mujeres al volante: otro emblema de los nuevos tiempos. Hacía una década que ya votaban en algunos países. Marín –que fue fotógrafo de la Casa Real con Alfonso XIII– accedió a todas las actividades sociales de la alta burguesía.
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Soñando con la aerodinámica
Una carrera de motos en el Circuito de Galapagar, en Madrid, en 1917. El piloto, con cara de velocidad, se pega como los jinetes al caballo para ganar valiosísimas décimas. La pasión y la competitividad eran las mismas que hoy.
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Los albores de la fórmula 1
El equipo Bugatti en el Circuito de Lasarte, en San Sebastián, en 1924. Las marcas ya competían entre sí, uniformaban a sus equipos y promocionaban sus coches, cada año mejores. Ya había boxes, patrocinios y glamour...
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Sevilla, ante un mito
El dirigible alemán Graf Zeppelin aterriza en Sevilla en 1930. Estas fotos –incluidas en el libro Máquinas, publicado por la Fundación Telefónica, con textos de Francisco Serrano– fueron tomadas por Marín entre 1910 y 1934.
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