La faraona que fascinó a Hitler
Historia

La faraona que fascinó a Hitler

«Jamás renunciaré a la reina». Así de tajante se mostró Hitler ante las exigencias egipcias de devolver a su país el busto de Nefertiti. Planeó incluso construirle un museo dentro del cual ella sería la reina. Esta es la historia de la obsesión del Führer por la célebre faraona.

I.N./ Fotos: Cordon Press

Lunes, 13 de junio 2022, 01:00

Este flechazo comienza el 6 de diciembre de 1912, en Armana, Egipto. El arqueólogo alemán Ludwig Borchardt, al frente de varias excavaciones que allí realiza la Sociedad Orientalista Alemana, encuentra tumbado, boca abajo, un busto de yeso de Nefertiti, mítica reina del tiempo de los faraones, famosa por su belleza y considerada, a partir de ese hallazgo, la ‘Mona Lisa egipcia’. El busto acabó en Berlín, y Egipto inició su larga serie de exigencias de devolución. Ésta pudo haberse producido a comienzos de los años 30, pero, tras su llegada al poder, Adolf Hitler sentenció: «Lo que está en manos de Alemania queda en Alemania». Hoy sabemos que pensaba sobre todo en el busto de Nefertiti.

Ignorando la debilidad que por él sentía el Führer, uno de sus ministros, Hermann Goering, había sugerido al rey Fouad I de Egipto que pronto ... Nefertiti sería devuelta. Los planes de Hitler no tardaron en revelarse y a través del embajador alemán en Egipto, Eberhard von Stoher, informó al Gobierno egipcio que él era un ferviente admirador de Nefertiti y que tenía para ella un sitio de excepción en sus sueños de reconstrucción de Berlín.

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