Fotos: Getty Images y Cordon Press
Literatura

La increíble vida de Charles Dickens

Fotos: Getty Images y Cordon Press

Trabajó en una fábrica de niño, conoció los varazos en la espalda, la cárcel y la sordidez de Londres. Pero quería triunfar. Y lo hizo: llegó a ser campeón de ventas, archifamoso y creador de una nueva literatura. Fue el héroe de su propia vida

Jueves, 16 de diciembre 2021, 11:00

Durante diez horas al día, seis días a la semana, pegaba etiquetas en botes de betún en la fábrica Warren’s Boot Blacking Factory de Londres. El domingo visitaba a su padre, preso debido a sus deudas, en la cárcel de Marshalsea. Charles Dickens, de 12 años, le entregaba parte de los seis chelines que ganaba a la semana y el resto se lo daba a la señora Roylance, la dueña de la casa donde el muchacho se hospedaba solo, sin su familia.

En esos años duros de su infancia, Charles Dickens forjó algunas de sus cualidades: su asombrosa capacidad de trabajo, su constancia, sus agudas dotes de ... observación y su determinación para salir adelante. «Que yo resulte ser el héroe de mi propia vida». Es una de sus frases célebres. Pronunció muchas sentencias sobre lo importante que fue para él trabajar duro. Siempre lo hizo: en esa fábrica, en los periódicos, en sus novelas, dando conferencias, interpretando sus obras en lecturas públicas teatralizadas que le suponían un enorme esfuerzo; en lo que fuera. Se había propuesto ser el héroe de su propia vida y no cejó hasta lograrlo.

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