Guerra de los chips

Guerra de los chips

La empresa más valiosa (y decisiva) de Europa

Esta máquina es única en el mundo y una pieza clave en la geopolítica internacional. Sin ella, ni Estados Unidos ni China ni siquiera Taiwán –líder en semiconductores– pueden crear los chips de última generación que mueven el mundo. Se fabrica en Holanda y es el as en la manga de Europa para tener voz en la guerra tecnológica que enfrenta a Washington y Pekín. Te lo contamos.

Viernes, 14 de julio 2023, 08:08

La guerra de los chips va a decidir quién manda en el mundo, pues se han convertido en el elemento clave de la geopolítica en el siglo XXI, al igual que lo fue el petróleo en el siglo pasado. Enfrenta a Estados Unidos y a China. De momento, es una guerra de sanciones económicas y protestas diplomáticas. Europa veía esa pugna desde la barrera, resignada a acatar las condiciones del vencedor. Cuando, de repente, se ha percatado de que tiene un as bajo la manga. Se llama ASML (acrónimo de 'litografía de materiales semiconductores avanzados') y se ha convertido en la empresa tecnológica más valiosa de Europa, con 264.000 millones de euros de capitalización y 38.000 empleados. Sin las máquinas que construye ASML, ni Estados Unidos ni China ni siquiera Taiwán –líder mundial en semiconductores– pueden fabricar los chips de última generación que demandan la inteligencia artiicial, las telecomunicaciones o la industria armamentística.

Más estéril que un quirófano. El grabado de los circuitos integrados puede verse afectado por la más mínima impureza, como una escama de piel. Por ello, quienes trabajan con ella van cubiertos por EPI. Más arriba, en la imagen que abre este reportaje, la máquina que imprime los minúsculos y laberínticos circuitos del chip. La holandesa ASML suministra máquinas como esta y controla el mercado mundial a partir de los 14 nanómetros de grosor (un cabello mide 60.000). Cobra 170 millones de euros por cada máquina.

El 'sorpasso' tecnológico

Estados Unidos está dispuesto a evitar el sorpasso tecnológico de China a toda costa. ¿Cómo? Frenando en seco el desarrollo de su industria de ... semiconductores, eje vital de su iniciativa made in China 2025, el plan estratégico lanzado en 2015 para dejar de ser la fábrica del mundo de productos baratos y dar el salto definitivo a la producción de bienes y servicios de alto valor. Utilizar sanciones para frenar el enemigo no es nuevo. «Estados Unidos ya hizo algo parecido con Japón en 1941, vetó las exportaciones de metales vitales para su industria. Japón respondió atacando Pearl Harbor. Es la misma estrategia de contención», advirtió Nouriel Roubini cuando en octubre la Administración de Joe Biden restringió el acceso de China a la última tecnología en microprocesadores, siguiendo la estela de Donald Trump. El pasado 30 de junio entró en vigor un nuevo paquete de sanciones con una cláusula de lo más llamativa. Le prohíbe a China importar los equipos de litografía de ASML. ¿La Casa Blanca puede prohibir a una empresa europea vender sus productos al país que le venga en gana? Hay precedentes, como los embargos a Cuba o Irán. Pero a los ejecutivos de ASML el veto les supo a cuerno quemado. A los funcionarios de la Unión Europea, en cambio, les abrió los ojos. Resulta que Europa puede asumir un protagonismo insospechado gracias a algo tan enraizado en su ADN como la sociedad del conocimiento. Vaya, vaya...

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