Christine Lagarde
Por qué atacan ahora los alemanes a 'Madame Chanel'
La prensa alemana arremete contra la presidenta del Banco Central Europeo por su gestión de la inflación... atacando su vestuario.
Una señora francesa a la que le interesa la moda, relacionarse con la alta sociedad y que no se preocupa por la gente corriente. Esa es la imagen que algunos medios de comunicación alemanes ofrecen de Christine Lagarde, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE).
Están enfadados con ella porque la inflación en la zona euro fue de un 4,1 por ciento en octubre, la cifra más alta en ... trece años, y ella se niega, de momento, a modificar los tipos de interés, algo que reclaman los germanos, muy sensibles a la inflación por razones históricas (en los años 20 del siglo pasado sufrieron una hiperinflación catastrófica).
"La inflación costará 1400 euros a cada alemán, el equivalente a una manga de sus chaquetas de Chanel", calculan algunos medios
Como Lagarde es una mujer, lo más 'socorrido' es atacarla por su atuendo. El periódico Bild destaca de Lagarde que «gana 40.000 euros al mes y no parecen importarle las preocupaciones de la gente común». Este medio calcula que la subida del IPC costará unos 1400 euros al año a cada alemán, el equivalente a «la manga de una de las chaquetas de Chanel de Lagarde», prendas que cuestan unos 7000 euros.
También hay voces que la defienden: «Si el presidente del BCE fuera un hombre, ¿se diría lo mismo? –pregunta Marcus Luft, director de moda de la revista Gala–. Yo prefiero un gerente sénior bien vestido», añade.
Los alemanes no olvidan las angustias económicas de la República de Weimar, ahogada por el pago de las reparaciones de guerra fijadas en el Tratado de Versalles y por una inflación galopante que llegó a su cima en 1923, cuando una cerveza llegó a costar 4.000 millones de marcos.
De aquella pesadilla se salió gracias a una nueva moneda y a una serie de medidas impulsadas por presidente del Banco Central, el economista Hjalmar Schacht.
Ahora no estamos en viviendo una hiperinflación salvaje como aquella, pero duelen los bolsillos de los consumidores: la energía y los combustibles se han encarecido mucho. «La escasez de suministros a nivel mundial ha elevado los precios para los productores, que ahora se están transfiriendo gradualmente a los consumidores», ha explicado en la prensa especializada Bert Colijn, de ING think. El cobre y el petróleo suben de manera constante. Tampoco ayudan los cuellos de botella en la producción de bienes intermedios como los chips semiconductores.
La presidenta no se quiere precipitar
Arrecian las presiones a Lagarde para que se decida actuar, pero la presidenta del BCE permanece firme en su decisión de resistirse a subir los tipos de interés. Le parece que «sería prematuro retirar de la zona euro los estímulos monetarios impulsados por el BCE para superar la crisis provocada por la pandemia de la Covid-19»
Los tipos no subirán, por lo menos en 2022, acaba de asegurar Lagarde una vez más. Ella cree que precipitarse en subir los tipos «endurecería las condiciones financieras y lastraría la recuperación». La presidenta del BCE vaticina que la inflación subirá un poco más, «pero luego disminuirá en el transcurso del próximo año». Y lo ha dicho, eso sí, vestida con su estilo habitual.
Noticia relacionada
-
María de la Peña Fernández-Nespral