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El asombroso uso de la orina de los baños portátiles de los festivales: cultivar plantas en la Luna

Una colonización en marcha

El asombroso uso de la orina de los baños portátiles de los festivales: cultivar plantas en la Luna

Un nuevo estudio plantea la posibilidad de utilizar los minerales de la orina humana para impulsar el desarrollo de vegetación en la Luna. ¿De dónde pretenden sacar la orina? De los baños portátiles de los festivales de música. Te contamos en qué consiste la investigación.

Martes, 16 de Abril 2024

Tiempo de lectura: 3 min

Crear las condiciones adecuadas para que los humanos puedan colonizar la Luna resulta, de momento, complicado, entre otras tantas razones, por el hielo y el regolito lunar, la roca sólida inalterada del satélite, que carece de materias orgánicas como nitratos y fosfatos, lo que la hace inviable para nutrir por sí sola a una planta. A estas dificultades se suma otra no menor: la carencia de una atmósfera. Por todo ello, encontrar el modo de transferir nitrógeno al suelo lunar para incentivar el crecimiento de las plantas que alimentarían a los futuros habitantes de un campamento de investigación era y continúa siendo clave.

Se barajó, de inicio, la posibilidad de reutilizar las heces de los propios colonos, pero la idea fue descartada al observar que —aunque ricos en materia orgánica reutilizable como fertilizante— estos residuos fecales contenían también bacterias como la E. Coli que podrían poner en riesgo la salud de aquellos que se instalasen en la futura base del satélite. Manipular las residuos sólidos agregaba a la vez un factor de riesgo innecesario que contribuía a descartar la opción de las heces.

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Otras propuestas de recolección. La NASA ya es capaz de reciclar en agua potable prácticamente todos los fluidos humanos (como la orina y el sudor), lo que podría abrir un abanico de posibilidades al utilizar también la orina para los futuros cultivos lunares.

Anteriormente, también llegó a explorarse la posibilidad de que allí pudiesen crecer vegetales con tierra de nuestro planeta, pero las raíces, durante las pruebas, se atrofiaron. Ahora, sin embrago, un nuevo estudio de la Universidad de Wageningen, de los Países Bajos, publicado en Open Agriculture, ha descubierto que la orina —gracias a varios de sus minerales— podría impulsar el deseado crecimiento de los cultivos lunares.

Wieger Wamelink y Charlotte Pouwels —los principales investigadores del estudio— observaron que proporcionando ciertos compuestos de la orina a las plantas se favorecía su producción; lo probaron con semillas de judías verdes y funcionó. La clave, no obstante, ha estado en el desarrollo de un compuesto mineral generado a partir de algunos de los compuestos residuales de la orina. Entre ellos, el magnesio, el amonio y el fosfato. Compactados, estos residuos consolidan la llamada estruvita, que, en los experimentos de Wamelink y Pouwels, ha demostrado ser una efectiva fuente de nutrientes para el agresivo regolito lunar.

Wieger Wamelink y Charlotte Pouwels plantaron ejotes tanto el suelo lunar simulado como en suelo terrestre convencional, como grupo de control a partir del cual realizar comparaciones.

De la orina, solo se utilizaron algunos componentes con los que se desarrolló la estruvita, un compuesto mineral con alto poder fertilizante, que logró que crecieran judías en el agresivo e infértil terreno lunar

Las plantas a las que se les agregó estruvita crecieron más que las del grupo de control. «Por primera vez —explica Wamelink—, las plantas cultivadas en el regolito lunar mostraron una producción similar a la de las plantas cultivadas en tierra orgánica para macetas de la Tierra. Hemos demostrado así que la estruvita puede ser un fertilizante excelente. De esta manera, podemos procesar y aplicar fácilmente orina humana como fertilizante. Estimula el crecimiento de las plantas y puede aumentar la cosecha de judías verdes en los simulantes de regolito».

La orina utilizada no fue, por cierto, la de los investigadores. Provino nada más y nada menos que de los baños portátiles de un festival de música en Ámsterdam.

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Caso resuelto. La orina del experimento provenía de un festival de música en Amsterdam. Lo que siempre es un problema de organización en la tierra, puede ser una solución en el espacio...

Eso sí, hasta el momento se desconoce si estas judías verdes, fruto de la investigación, eran o no comestibles ni a qué sabían, debido a que los investigadores no pudieron probarlas, ya que, en el momento de la cosecha, el uso del mineral empleado en los cultivos no estaba permitido.

La idea —agregan los investigadores— es crear un ecosistema agrícola circular y sostenible como proyecto alimentario extraterrestre en una cúpula que permita el cultivo interior con todo lo necesario. «Aplicando estruvita extraída de la orina humana, podremos completar uno de los pasos del círculo dorado del crecimiento de los cultivos en Marte y la Luna, incluso en la Tierra. Por ejemplo, en los desiertos o en el Polo Sur», asegura Wamelink. Colonizar la Luna parece estar cada vez más cerca...