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PATENTE DE CORSO

La megaevolución de la pikachu coqueta

Arturo Pérez-Reverte

Ayer sentí un inmenso respeto por dos críos, uno de nueve años y otro de doce. Lo cual es un baño de humildad muy saludable ... en los tiempos que corren. Desde la soberbia de nuestros años y experiencia, los mayores solemos dirigir a los enanos miradas críticas y pocas veces admirativas. Benevolentes, como mucho. Pero ellos controlan su mundo, lo dominan cada vez mejor, y ahí los ahora adultos tendremos pocas posibilidades. Me refiero a sobrevivir, claro. A estar a la altura de lo que nuestros hijos y nietos van a ser, y a veces ya son. Tal vez quienes desaparecemos, o estamos al filo de hacerlo, llevemos con nosotros muchas cosas interesantes. Pero lo que viene será fascinante, igual para lo malo que para lo bueno. Un mundo donde ustedes y yo seremos extraños. Simples pringados entre marcianos. Por eso hay que saber irse con calma y sin prisas. Pero irse. Dejar sitio a quienes lo reclaman. Sobre todo si lo merecen.

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