Reinos de humo
Astrónomos con 'G'
Con la inminente llegada del eclipse he descubierto cuántos astrónomos viven entre nosotros. Parecían una de esas especies que pasan su vida ocultas en lo ... oscuro, donde pueden ver bien lo que pasa allá arriba, un sitio lejano pero en el que todo parece ser más predecible que aquí abajo, con esta locura que sufrimos de políticos achicharrantes y montes quemados.
Hace unas semanas compartimos gastronomía fina y taller de avistamiento estelar en Sigüenza y, la verdad, resulto ser un mix más que interesante. Si te lo cuentan bien, lo de las estrellas del cielo tiene más relato que las de la Michelin, que, aunque también se apagan, suelen ser más duraderas. Hay que ver cuánto conocimiento estamos olvidando de aquel que les servía a nuestros antepasados para orientarse, viajar o situarse en el tiempo. Ahora nos quedamos sin batería y nos convertimos en unos seres indefensos. Así nos va.
«No haré ahora paralelismos entre los cocineros y los astros. Pero sería divertido. Entre los de los fogones también hay algunas estrellas de tipo azul, calientes y masivas»
He caído en la cuenta de que los astrónomos y nosotros nos parecemos mucho. Parece un chiste fácil, pero solo nos separa una letra. Cuando decimos que somos astrónomos con 'G', gastrónomos, nos ponemos a la altura —en broma— de los estudiosos de los cielos. A ambos colectivos nos interesan las estrellas y tenemos tantas en cada respectivo orbe que debemos estudiar mucho para diferenciar unas de otras. No me voy a poner ahora a hacer paralelismos entre los cocineros y los astros. Pero sería divertido. Entre los de los fogones también hay algunas estrellas de tipo azul, calientes y masivas que agotan su combustible rápido; de tipo amarillo, como el Sol —curiosamente, ahí aparece Repsol—. O las más abundantes, de tipo rojo, las que pueden vivir billones de años. ¿Les suena?