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Reinos de humo

La invasión

Benjamín Lana

Empiezo a padecer una suerte de delirio persecutorio. Vaya al restaurante que vaya, aparece una tarta de queso en la carta. Da igual el tipo de local y hasta su rango de precios. En cuanto cruzas la avenida de las carnes y enfilas la vereda de los postres allí está, impertérrita. Y así como otros platos vienen descritos someramente, la dichosa tarta de queso aparece relatada con más detalles que algunas descripciones de Balzac. Que si su cremosidad y lo aéreo de su textura, que si el tipo de queso y su finísimo sabor. Por si fuera poco, el camarero de turno seguro la cantará entre las especialidades y afirmará que está entre las mejores de la ciudad, del país o del planeta. Se celebran tantos concursos y se hacen tantas listas que seguro encabeza alguno de los rankings.

La dichosa tarta de queso aparece relatada con más detalles que algunas descripciones de Balzac

Como si decir 'tarta de queso' supiera a poco o sonara a cateto, nos tenemos que comer también lo de cheesecake… everywhere, aunque el no ... va más son los locales monográficos, como el Cheesecake Avenue de Madrid, donde solo se sirve lo que se imaginan. ¿Cómo lo ven?

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