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PEQUEÑAS INFAMIAS

El club de los perros verdes

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Gracias a mi amigo Carlos Perreau he conocido el Círculo de El Manifiesto. Uno que se autoproclama social y políticamente incorrecto y cuya meta es ... intentar que la cultura vuelva a ser un referente en la vida de las personas. No una flor en el ojal ni un adorno de papanatas, tampoco una palabra más o menos vacía que todos invocan como un mantra, y mucho menos una mercancía de tanto cuestas tanto vales, tal como ocurre con frecuencia en el mundo del arte, sino un eje central en sus vidas. Al igual que sucede con otros círculos europeos, la idea es recuperar los valores culturales de esta vieja Europa nuestra contraponiéndolos a otros propugnados por la sociedad de las prisas, esa que demanda satisfacciones tan inmediatas como epidérmicas. Por supuesto no se trata de un grupo de nostálgicos que intentan negar la modernidad. Nadie pretende restarle méritos a la tan mentada globalización, que hace que seamos un mundo conectado y, por tanto, solidario que ha ayudado a crear riqueza y que se moviliza más rápida y fácilmente que nunca antes en la historia cuando ocurre una tragedia como la de Filipinas, por ejemplo.

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