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Pequeñas infamias

Consentimiento ¿o peligrosa confusión?

Carmen Posadas

Aviso, spoiler: la idea que voy a exponer es aún más incorrecta que las que yo suelo exponer por lo general. De hecho, ni siquiera tengo claro que la suscriba al cien por cien, pero me parece interesante como tema de debate. Existe ahora en Gran Bretaña una corriente feminista formada por mujeres muy jóvenes que comienzan a cuestionar postulados relacionados con nosotras que hasta ahora todos dábamos por inapelables.

Sus integrantes comienzan por afirmar que la gran revolución social del siglo XX fue, sin duda, la sexual de los años sesenta. Gracias a la ... comercialización de la píldora anticonceptiva se redujo el temor de las mujeres a embarazos no deseados permitiéndoles gozar de una actividad sexual más frecuente y también carente de compromiso y/o ataduras. Una nueva realidad social que lógicamente fue más que bienvenida por los hombres, encantados –a diferencia de otras épocas más pacatas– de tener mayor acceso a relaciones puramente físicas, sin más. Hasta aquí todo muy bien y muy sano y nosotras fuimos las primeras en celebrarlo. Pero, según estas jóvenes feministas, con el correr de los años se ha descubierto un efecto colateral indeseado. A pesar de que muchas mujeres aseguran disfrutar de este tipo de sexo abundante y desprejuiciado, esta afirmación no es del todo ajustada a la realidad.

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