Saltar al contenido
Volver

PEQUEÑAS INFAMIAS

Hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces por día

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Los que me conocen saben que hay frases por las que siento debilidad y repito con frecuencia tanto en conversaciones como en libros o artículos. ... Una es, precisamente, la que encabeza estas líneas. La primera vez se la oí a mi madre hace añares, pero no me dijo nada hasta que un día descubrí que tenía más razón que un santo. Ella la usaba para describir a personas sin mayor interés (o relumbrón o inteligencia incluso) que de pronto sueltan una frase ante la que uno se queda admirado porque es justo lo que necesitaba oír o le viene que ni pintiparado en un momento de duda, de tribulación.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces por día

[]

Hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces por día