Saltar al contenido
Volver

PEQUEÑAS INFAMIAS

Hórror vacui

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Esta semana tengo que dar las gracias a la célebre revista Science por explicarme un defecto que siempre he atribuido a mi loca cabeza. ... Se supone que un escritor es alguien que no precisa estímulos exteriores para sentirse bien. Alguien a quien le encanta cerrar los ojos y pensar, alguien que adora la soledad. Muy bien, pues de esas tres premisas la única que es cierta en mi caso es la tercera. Me encanta la soledad, pero desde luego sí necesito estímulos exteriores (de hecho, soy una oreja a un transistor pegada. lo primero que hago al abrir un ojo es poner la radio); y pensar me gusta, pero siempre que pueda compaginarlo con otra actividad, como conducir, pasear, hacer punto o cualquier otro trabajo manual. Hasta ahora siempre había pensado que esta fobia mía a dejar la mente en blanco, como se supone que hacen los verdaderos sabios, demostraba que yo era un poco neura, para decirlo suavemente. Sin embargo, ahora resulta que investigadores de Harvard y de la Universidad de Virginia han descubierto que el 67 por ciento de los hombres y el 25 por ciento de las mujeres participantes en un estudio, a los que se los conminó a estar diez minutos sin pensar en nada absolutamente, no lo consiguieron. Prefirieron interrumpirlo antes de dicho lapso de tiempo, aunque sabían que hacerlo estaba penalizado con una descarga eléctrica.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Hórror vacui

[]

Hórror vacui