Saltar al contenido
Volver

PEQUEÑAS INFAMIAS

Otro modo de viajar

Carmen Posadas

Carmen Posadas

De vez en cuando me gusta coger el coche y conducir, irme lejos sin saber exactamente adónde. Mi marido lo llamaba 'escapismo', yo lo llamo ' ... escapada', y sigo haciéndolo siempre que puedo. No solo porque se me ocurren buenas ideas para mi trabajo mientras conduzco, sino porque a veces me pasan cosas curiosas. La última vez que me dio por el escapismo fui a Cáceres. No era mi primera visita, pero hay una gran diferencia entre viajar solo o hacerlo acompañado. A lo mejor es porque soy una persona demasiado individualista (mea culpa), pero cuando voy con otros me entero de menos cosas, y ahora se me ocurre una teoría al respecto. Creo que, cuando uno pasea solo, percibe el entorno de una manera que se parece mucho al modo en que lo hacía de niño. Es como si, lejos de interferencias y comentarios ajenos, los sentidos se confabularan para que uno vea, huela, sienta y oiga cosas que de otra forma pasa por alto. A lo mejor por eso, aquel día que les cuento, de pronto me vi en una ciudad de Cáceres que no era la que tenía delante sino anterior, de los años cincuenta o principios de los sesenta, más o menos. Para explicarlo, tendré que retroceder un poco en el tiempo y contar que cuando era niña y vivía en Uruguay tenía una niñera, a la que adoraba, que se llamaba Carmen, como yo.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Otro modo de viajar

[]

Otro modo de viajar