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El bloc del cartero

Respeto

Lorenzo Silva

Cuando se oye lo que se oye en sede parlamentaria, quizá no debería sorprendernos que la desconsideración, en todos los ámbitos de la vida, se abra paso como una epidemia para la que parece no existir vacuna. Hay, sin embargo, una quiebra en el respeto debido que resulta alarmante, porque afecta a una esfera en la que se supone que la actitud respetuosa es lo natural. Se refiere a las relaciones entre padres e hijos, de las que nos habla una lectora que acepta como madre que su hijo reclame una independencia que debe darle, pero tiene, como tantos otros progenitores, la sensación de que no se la corresponde con un respeto equivalente. Honrar a los padres era antes un mandato; ahora parece una dádiva. No hay peor error que interpretar el amor incondicional como licencia para desmerecerlo.

Las cartas de los lectores

Siempre a tu lado

Querido hijo: naciste en el seno de una familia acomodada. Fuiste un hijo muy deseado y pensado con la madurez y la estabilidad que una ... decisión así requiere. Llegaste y lo inundaste todo de alegría, ilusión y fantasía. Te criaste con todo el amor que una madre deseosa de serlo es capaz de dar. Pasé los tres primeros años de tu infancia dedicada en cuerpo y alma a ti, pidiéndome una excedencia en el trabajo. Nada había más importante ni prioritario que tú. Y así fueron transcurriendo los dulces años de tu más tierna niñez hasta llegar a la tan temida, no sin razón, adolescencia. Ya no eres el mismo, has cambiado, y yo no llego a aceptar ese cambio. Me cuesta descubrir que eres un ser independiente que reclama su espacio. Se han acabado las risas y la alegría para dar paso a las discusiones, desavenencias, conflictos, lloros, preocupaciones. Y confieso que me siento triste e impotente ante tanto cambio, incertidumbre y desasosiego. Admito que ando perdida intentando lidiar con esta etapa tan inquietante. A pesar de todos estos pesares, me gustaría decirte que te sigo queriendo, aunque te riña, castigue o me enfade, y que siempre estaré a tu lado, decidas lo que decidas en tu futuro. Esté o no de acuerdo, te apoyaré en tu formación y proyectos. También tengo una petición, a ti y a todos los adolescentes. Los padres somos incondicionales en el amor y apoyo, pero también necesitamos que demostréis el vuestro con el respeto y la obediencia que merecemos.

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