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EL BLOC DEL CARTERO

Irse

Lorenzo Silva

Coinciden esta semana dos cartas que nos hablan del acto de irse, de bajarse del tren del trabajo y de la actividad orientada a la supervivencia económica para darle una oportunidad a otras dimensiones de la vida. Las razones son dispares: una va de esa gran renuncia que protagonizan quienes han dejado de creer en el trabajo, tal y como se les ofrece, como proyecto vital; otra, de quien renuncia a su actividad retribuida para devolver el cuidado a quien lo cuidó. En ambos fenómenos afloran costuras mal zurcidas de nuestras sociedades, que no siempre saben proteger a quienes necesitan e incluso se han ganado la protección y que fallan a la hora de crear en no pocas personas la conciencia de que el esfuerzo es el más digno modo de estar en el mundo. Dimitir no debería ser la solución.

Cartas de los lectores

Un año sin ingresos

Noviembre 2021. Cierro mi empresa y empiezo a cuidar de mi madre. Superados todos los males del principio, más que aceptada la situación, sigo viviendo ... así. Un año ya sin ingresos. No puedo trabajar por estar de 'misión'. Es mi misión: cuidar de mi madre. Somos dos hermanos, nos vamos turnando. Uno por la mañana y otro por la tarde. Uno busca trabajo y el otro se queda en casa. La casa con humedades (saco agua literalmente de debajo de mi cama). El banco o la caja pasan de sus propias casas y de mí. Yo llevo viviendo así desde 1995, las luchas son largas. Mi hermano salió ya de su cáncer. Él lleva tres meses sin ingresos, cerró su negocio por todo. El gas y la luz, muy caros. Cuarenta y cinco años cotizados entre los dos y los dieciocho últimos años, entre los dos, cotizados como autónomos. Y nos dejan tirados. Hay drogadictos a los que les pagan algo sin trabajar y para sus drogas. Comemos del dinero de la jubilación de mi madre. También llevo un año lesionado, me estoy curando solo. En la Seguridad Social no me curan y pasa el tiempo, y para mí es oro. Tampoco tengo número de cuenta: me cobraba mi caja por tener una cuenta sin ingresos. Tampoco tengo tarjeta de SEPE, me quieren obligar a hacer cursos. Pero no tengo tiempo, tengo que comprar, hacer muchos papeles y cuidar a mi madre. Y etcétera. No es ninguna queja. Es la vida que tengo. ¿Mi madre? Estupendamente y cuidada. Y libre en su casa. Ella lo quería así.

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