El bloc del cartero
Ceuta
A los españoles se nos acumulan este verano los problemas, y a los gobernantes se les plantea, como nunca, la disyuntiva entre estar al pie ... del cañón o concederse un descanso que les será reprochado. Más allá del afán de algunos por fastidiarles las vacaciones, o de si estas, por su confort y su uso de recursos públicos, se ajustan o no a lo que la situación del país demanda, la sensación que sobrevuela las crisis que se van sucediendo, y que nuestros lectores no eluden, es que a una sociedad que vive enfrentada consigo misma las adversidades la castigan con más dureza que a la que está unida para afrontarlas. Mejor les iría a los ceutíes, compatriotas a quienes debemos apoyo –y de paso, a los marroquíes engañados y ahogados en Ceuta–, si entre nosotros imperase una mayor conciencia del bien común.
LA CARTA DE LA SEMANA
¿Por qué la he elegido…? Porque nunca está de más tener presente que la realidad no ofrece a todos la misma cara.
Pobreza vacacional
En una tertulia radiofónica el moderador pone sobre la mesa la noticia de que muchos españoles recurren este verano a créditos para marcharse de vacaciones. Los tertulianos se echan las manos a la cabeza: cada día disponemos, creen, de menos recursos para disfrutar de un asueto sin que se resientan nuestros bolsillos. Luego entrevistan a un asesor financiero que remarca que endeudarse para este fin no es en absoluto recomendable. Pero a ninguno le oigo decir que muchas personas se ven abocadas a que les presten dinero para unas vacaciones porque se ha creado una presión social que hace sentir mal a quien no puede permitírselas. Incluso se ha acuñado un término para referirse a este mal de la modernidad: 'pobreza vacacional'. Los habrá que en diciembre aún recordarán las vacaciones de agosto. Pero no por los maravillosos atardeceres.
Inma Miravet Campos. València
OTRAS CARTAS DE NUESTROS LECTORES
En equipo, más fuertes
Apenas han transcu-rrido días del «soy español, español, español» y el subidón tras la victoria en el Mundial de Fútbol. Todos lucíamos con orgullo la camiseta de España por haber sido el mejor equipo, unido y con las ideas claras. Pero inmediatamente el devastador fuego asoló España y pasamos por la peor crisis migratoria sufrida en Ceuta con la incursión de miles de marroquíes, la mayoría jóvenes y adolescentes, en busca de un futuro, inexistente en su país, que se ha cobrado la vida de decenas de personas. No, ante el fuego y la inmigración no jugamos en equipo, ahí impera el acoso y derribo al oponente sin sentimiento de política de Estado. De este modo perdemos todos, pierde España. Está claro que en equipo somos más fuertes. ¿Por qué tanta crispación y odio? Rememos en la misma dirección, mejor nos irá. | Francisco José Eguibar Padrón. Madrid
Amigas
El saber, dicen, no ocupa lugar, pero no conozco un dicho que exprese lo que te cambia por dentro leer y tomar conciencia. Te puede llegar a estropear canciones que fueron himnos de verano. Cuando en las fiestas de tu pueblo cantas aquella de mi admirado Sabina y gritas que «controlaban tres fulanas, pero a mí me reservaban los encantos de Maruja, la cachonda» o con Fito afirmas que Mariela «tenía los ojos verdes y un negocio entre las piernas» se te acaba atragantando la letra. Menos mal que lo haces con amigas; que miras a los ojos de esa mujer que te lleva acompañando ya más de media vida. Que juntas habéis comentado libros feministas, que sabe quién es Amelia Valcárcel o Ana de Miguel; que habéis entendido que el único camino es el abolicionismo. Y entonces sonríes con ella, te abrazas, dejas de cantar ese trozo machista y ves el lado bueno; que vais madurando en la misma dirección sintiendo intacta la conexión de cuando coreabais esas mismas canciones con quince años. Y sientes que la sigues queriendo como cuando disfrutabas con ella de aquellos maravillosos veranos que, parecía, iban a ser infinitos.| Carmen Blanco Álvarez. Madrid
Verde que te quiero
Vengo de regar dos arbolitos que hay a doscientos metros de mi casa. Parece que no les llega el agua del Ayuntamiento. Cada vez veo menos árboles en las ciudades. A finales de los ochenta se impuso la tendencia de sustituir las replacetas con árboles por losas de cemento. Hoy en determinadas avenidas solo veo torres de pisos y tal vez setos de aligustres adornando, pero poquísimos árboles, y la gente refugiada en casa con los aires acondicionados. Ahora que nuestros montes están achicharrados, se debería revisar la situación de los bosques y las zonas verdes de la ciudad. Que podamos sentarnos a la sombra de un frondoso árbol en alguna de nuestras plazas sin necesidad de salir a los pueblos para distinguir una acacia de un platanero. | Adela Benito Gil. Zaragoza