Un tribunal compuesto por nueve jueces ha lanzado un mensaje al mundo y al hombre que se creía con las manos libres para obrar a ... su capricho: mientras siga existiendo una ley que unos jueces se atrevan a hacer valer, el poder tendrá límites, lo que equivale a decir que a las sociedades y a los individuos les quedará al menos un ápice de dignidad. Hay jueces torpes, sesgados, venales, incluso prevaricadores. Se reclutan entre la ciudadanía, que suministra ese material, pero por suerte no sin tasa. Mientras subsista un sistema judicial funcional, con controles suficientes, esa morralla puede estorbar, pero no hundirlo. El momento en el que estamos todos perdidos es cuando le seguimos el juego a alguno de esos que distinguen entre buenos y malos jueces según le den o no la razón. Quien lo hizo lo lloró luego.
Llegan noticias positivas para la economía mundial: el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha reafirmado el principio de que las decisiones del poder político están sujetas a la revisión judicial. Al invalidar una parte significativa de los aranceles de Donald Trump, la justicia estadounidense subraya que las medidas ejecutivas deben ajustarse al marco legal vigente. Este tipo de fallos pone de manifiesto que el sistema de pesos y contrapesos (checks and balances) sigue operativo. La división de poderes no solo organiza el Estado: garantiza que ninguna rama del Gobierno actúe fuera de sus competencias, preservando así la integridad del sistema democrático. | Jesús Sánchez Ajofrín Reverte. Albacete
Desde Madrid, por televisión, veía en las noticias con envidia sana, porque lo cortés no quita lo valiente, cómo una enorme grúa elevaba, hasta casi rozar el cielo, a 172,5 metros, el brazo superior de la cruz de la Torre de Jesús del bellísimo templo de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, del genial Gaudí. Me siento orgulloso como español de que ese monumento, el más visitado del país, se haya convertido también en la iglesia más alta del mundo, motivo que atraerá aún más si cabe el interés y la admiración del mundo por la hermosa ciudad catalana. | Francisco José Eguibar Padrón. Madrid
Los nacidos a mediados del siglo pasado somos testigos de cómo el ocio ha ido evolucionando con los cambios sociales que vivimos. Mi ocio de pequeña era salir a la calle con la caja de cromos y/o canicas, encontrar a otros niños y niñas, voltear los cromos, lanzar las canicas y regresar a casa con más en los bolsillos. Hoy el ocio es otra cosa: algo que alguien te vende tras regalarte una tarjeta de plástico o el uso de una app en el móvil. ¿Cómo explicarles a los niños y niñas de ahora que el ocio que conocen no siempre fue así, que el viaje de novios era, para la mayoría de nosotros, la primera vez que cogíamos un avión; que escribíamos cartas en papel para que nuestra familia tuviera noticias nuestras? Inimaginable. En seis décadas una revolución en las estructuras sociales, a un ritmo vertiginoso, nos ha trasladado de una modernidad sólida, cuando empezamos a tener un ordenador con torre y estábamos conectados solo frente a él, a una fase gaseosa, donde hasta el aire es digital, pasando por una fase líquida, donde el smartphone es una prolongación del brazo y nos permite estar conectados a tiempo completo. Pasar de un ocio analógico a uno digital es el sello de identidad actual. Una identidad que viene con tarjeta de pago. Una tarjeta que no compra cosas, compra felicidad. ¿Y cómo resistirse? | Alicia Baigorri Montes. Tudela (Navarra)
Cualquier adulto con cierto criterio sabe qué es y para qué sirve un presupuesto. Oímos mucho hablar de ellos, pero ese instrumento no deja de ser un plan, una previsión. No sucede lo mismo con la cuenta de Ingresos y Gastos, que son hecho ciertos. Por eso, pediría a quien se sienta interpelado -los periodistas tendrían mucho que hacer a este respecto- que nos informen del uso dado a nuestros impuestos. Es decir, dónde han ido a parar los ingresos del estado. Y si estamos en años de bonanza económica (fondos europeos, record de turistas, incremento del IVA por la subida de los precios...), dónde se destinan esos ingresos extra que en gran medida surgen tras la epidemia de 2020. No olviden su comparación con los años anteriores. Si la falta de inversiones en temas clave como la sanidad, la educación o los transportes no se está resolviendo con las arcas llenas ¿qué nos espera cuando vengan las vacas flacas? | Jesús Mª Tieba Larrea.Logroño
En el madrileño parque vallecano del Cerro del Tío Pío (de las Siete Tetas), una pléyade de devotos del astro rey se dan cita al atardecer sobre sus lomas; no en vano desde allí se divisan algunas de las mejores vistas de Madrid y, en lontananza, se produce el milagro, el milenario sol decide esconderse en el horizonte haciendo gala de toda su grandeza y paleta de colores, con un radiante fulgor amarillo y unas nubes arreboladas tras de sí. Los que allí nos congregamos, entre algarabía y júbilo, durante breves minutos nos fundimos con la hermosura y la serenidad sublime de la naturaleza, acaso también como evasión de la vorágine del día a día de la sociedad de las prisas y la crispación. La cita con el ocaso bien merece la pena, a nadie deja indiferente y es un remanso de dicha y paz. | Francisco José Eguibar Padrón. Madrid
¿Por qué la he elegido…? Porque quien lo probó lo sabe, y quien no debería intentar probarlo: está por doquier.
Un día atrapé la belleza. Estaba en el aire, en la música, en la vida, en una poesía, en tus ojos. Desde entonces, ya no la olvido y la persigo y ansío. Porque es tan bonito tener la gran suerte de poder contemplarla que a veces lloro de alegría al sentirla dentro de mí. Es una sensación tan sobrecogedora, tan emocionante a la vez, que la busco allá donde voy. Y siempre existe, solo hay que desplegar la mirada con humildad y abrir los ojos con el corazón, encontrándola. La ves, la sientes. Y te llena tanto que creo que hasta mis pupilas brillan de otro modo rebosando felicidad. Por eso, aunque esté triste, me acordaré de la belleza; aunque derrame una lágrima deslizándose en mi rostro, se esbozará una sonrisa. ¡Seguro! Llega más el corazón y el alma un solo pero intenso momento de felicidad que otros muchos de penurias.
Irene Taboada de la Iglesia.Burgos
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Articulista de Opinión
Lorenzo Silva es escritor y columnista español conocido especialmente por sus novelas policíacas protagonziadas por los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Ganador del Premio Nadal y del Premio Planeta
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