El bloc del cartero
Presos
Aportan nuestros lectores puntos de vista contrapuestos a propósito de un asunto peliagudo: el régimen de quienes viven privados de libertad. Llegan a prisión tras un proceso con derecho de defensa, presunción de inocencia y todas las garantías, y están ahí por acciones que merecen severo reproche. Y pese a ello no dejan de ser ciudadanos con derechos; entre otros, que la pena se oriente, además de a la reparación del daño causado, a su reinserción y no a la venganza. Cuesta aceptarlo, sobre todo con ciertos crímenes: entre ellos, los que cometieron quienes durante medio siglo quisieron aterrorizar a sus vecinos. Y, sin embargo, no cabe sino cumplir la ley. Quizá el error sea dar, una y otra vez, la fea impresión de que hay presos que siguen siendo cromos que se cambian por otras cosas.
Las cartas de los lectores
Presos excarcelados
He leído la carta de Enrique López de Turiso sobre un asunto que levanta ampollas y reabre heridas y sobre el que reflexiono desde otra ... perspectiva: no es correcto afirmar que los internos de ETA no disfrutan de un régimen penitenciario diferente al resto de los reclusos. El enunciado correcto debería ser que el resto de la población reclusa disfruta del mismo régimen que los internos etarras. El motivo esencial de la transferencia de Prisiones es algo muy simple; a saber, aliviar y excarcelar cuanto antes al susodicho colectivo y, por supuesto, para no incurrir en agravios comparativos, con el resto de los internos. Durante los años trágicos del terrorismo, reconozcámoslo, el Gobierno vasco no estaba interesado en asumir dicha transferencia; esperó a que las aguas se calmaran para exigir con vehemencia su traspaso. Hace unas semanas un grupo de internos extranjeros fueron trasladados desde las penitenciarías vascas a otros destinos para poder acoger a los etarras. La política penitenciaria con la llamada 'Justicia Restaurativa' como punta de lanza tienen como único objetivo vaciar las cárceles vascas de aquellos que utilizaron el crimen y la extorsión para alcanzar sus metas políticas; aquí paz y después gloria. Hablemos respetuosamente, pero de forma palmaria, afrontando sin reparos la realidad: los subterfugios no cuelan y tienen un efecto bumerán. El político debe ser veraz, sincero y franco.
Francisco Javier Sáenz Martínez. Lasarte-Oria
Colapso de los seguros médicos
Las compañías de seguros se están forrando, basta con ver que surgen como hongos ofreciendo los mismos servicios en los mismos centros médicos. Lo anormal del caso es que este auge de asegurados no se corresponde con un aumento de oferta profesional, con lo cual las listas de espera en la sanidad privada han llegado a ser más abultadas que en la pública. Pero lo que resulta más sangrante es el descaro de la sanidad privada. Pese a estar pagando cada mes la prima correspondiente, cuando intentas ir a uno de los centros concertados, primero te piden el nombre de la compañía y, al darlo, te citan para tres o cuatro meses después, con la opción de acudir, eso sí, en pocos días pagando la consulta. Después de machacarnos recomendándonos la sanidad privada para el negocio de las aseguradoras, ahora resulta que estas han colapsado y no tienen suficientes profesionales para atender, o los exprimen también hasta el punto de que ellos prefieren atender solo a particulares que paguen. Quien contrate un seguro médico encontrará los mismos problemas de la sanidad pública: no mejorará su asistencia sanitaria. Las compañías de seguros ofrecen los mismos servicios para mil asegurados que para cien mil. Hoy, si uno enferma, lo mejor es acudir de modo particular y con la Visa por delante.
Alfonso Prieto Valladares. Arucas (Gran Canaria)
Defender la libertad
Recuerdo que en febrero de 2021 se produjeron en España múltiples disturbios callejeros en protesta por la detención del rapero Pablo Hasél (de acuerdo a la Ley y con las plenas garantías de un Estado de derecho como lo es nuestro país). Por aquella época los antisistema que protagonizaban esos actos de vandalismo, saqueo y pillaje se “llenaban la boca” diciendo que obraban así para “defender nuestra libertad”. Curiosamente esas mocedades jamás vivieron bajo la dictadura de Franco, ni movieron un dedo para que España recuperara la democracia —cuando en España se luchaba por la Libertad, esos niñatos o estaban en pañales o ni habían nacido—. En Europa es muy fácil ser “valiente” e ir por ahí diciendo que se lucha por y para defender la libertad —aquí sale gratis y hasta un niño de cinco años lo puede hacer—. Donde de verdad se defiende la libertad hoy es en Irán, allí sí que hay valor, valor con mayúsculas, porque desafiar al régimen teocrático puede costarte la vida. Sin embargo, decenas de miles —quizá cientos de miles— lo están haciendo. ¡Qué lección! de valor y coraje nos están dando estas mujeres ¡bravo por ellas!, ya quisieran muchos hombres tener la mitad de su valentía. Ojalá los hombres iraníes tengan el mismo valor que están demostrando las mujeres de ese país y luchen —codo con codo— con ellas, porque si quieren cambiar la Historia, si quieren recuperar su libertad… ahora es el momento, no habrá más oportunidades.
Pedro Pablo Pellón Pulido. Madrid
Mi beca
Escucho estos días comentarios sobre el ascensor social ¡que no existe!, y que un adolescente de una familia pudiente tiene un 28 % más de oportunidades que otro de una familia humilde. Y me pregunto ¿cuándo no ha sido así? Y se buscan razones y culpables; pero aparecen pocas ideas y las soluciones que se dan son muy repetitivas. Se habla de becas, pocas y escasas; y sí claro que son necesarias. Se habla de la Ley de Educación, pero debemos saber que en los últimos tiempos han existido seis leyes, cuatro de ellas elaboradas por la izquierda. Nadie nos informa sobre dónde estudian los hijos de los políticos que aprueban esas leyes, y qué otras clases reciben (idiomas, refuerzo). Y así, si se legisla para otros, ¿qué interés pondrán? Los políticos pierden credibilidad, después pierde credibilidad el sistema y, por último, nos llegan los populismos. Mi beca, mi ascensor social, mi ley educativa fue alguien que siempre estaba allí, que me esperaba y me arropaba cuando me descubría. Escuchar su silencio cuando llegaba tarde, ver su esfuerzo y dedicación a su familia hizo que desease mejorar, cumplir con mi papel; y lo hice. Las personas necesitan dónde mirar, que alguien les espere y les cuide; el resto ya lo pondrán ellos.
Pedro García Rueda. Bilbao
Héroes de verdad
Salgo de casa, deprisa. Reparo en una señora, pelo canoso, manos huesudas. Acompaña a su marido, del brazo, mirada perdida, tal vez con demencia. Quizá cuidó de sus padres al hacerse mayores. Seguro que con su amor y tesón crio a unos hijos, que ya hacen su vida. Me cruzo con un matrimonio. Su hijo sufre una parálisis cerebral. Lo llevan en un carrito, le sonríen, lo acarician con cariño, miran al horizonte incierto, no tan lejano. Saludo a María. Encadena trabajos, a veces varios al día. Se da pocos caprichos, tiene hijos y quiere otra vida para ellos. No necesitamos ir al cine a ver superhéroes. Los tenemos al lado, nos cruzamos con ellos, son reales. Miremos con admiración a los héroes de verdad.
Eugenio José Cañizares Llopis. Madrid
Por qué la he premiado… Por bajar a tierra, de un plumazo, tanta épica hueca, tanto cartón que se pretende piedra.