Mi hermosa lavandería
¿Cómo son de verdad las personas?
Ellas dicen que ella, una gorda, les afeaba que ganaran peso. Ella, una defensora de no juzgar los cuerpos de los demás, dice que jamás lo hizo. Una persona que dejó de trabajar con ella dice que fue desagradable, descortés y maleducada. Otra que sigue trabajando con ella dice que es un cielo. Cada una habla de la misma persona y todas hablan de ellas mismas. Supongo que el caso de la talentosa cantante y flautista Lizzo y las bailarinas que la han denunciado por diversos y, hasta cierto punto, confusos motivos traerá mucha cola hasta el día en que llegue a juicio, si es que llega y las partes no llegan antes a un acuerdo económico. Las tres bailarinas ya han aparecido en varios talk shows en Estados Unidos hablando del trauma que sufrieron y del ambiente hostil que se respiraba en la troupe. Lizzo respondió en Instagram a las acusaciones, negándolas, lo que motivó que las bailarinas volvieran a aparecer en televisión mostrando su enojo por la falta de empatía de la cantante. Y así.
Todos tenemos mil caras y, según el entorno o los estímulos, sacamos la que podemos o la que nos sale. Y no hay gente más falsa que aquella que proclama lo auténtica que es
Estos y otros casos recientes me hacen pensar en todas las cosas que me han pasado en mi carrera. Todas las humillaciones, broncas, chistes a ... mi costa, malas palabras, acusaciones fundadas en nada que he aguantado con los dientes apretados. Me pregunto si todo esto me hubiera pasado ahora, ¿hubiera aguantado sin rechistar como hice entonces?
También me he preguntado si, en situaciones donde yo ya tenía el control y un cierto poder, no he traspasado ciertos límites, con una excesiva familiaridad con la gente con la que he trabajado. ¿Dónde están los límites?
¿Podrán dos personas dar versiones tan opuestas de mí: que es maravilloso trabajar conmigo y un espanto, al mismo tiempo?
Viendo el documental de Anna Nicole Smith me ocurre algo parecido: hay tantas versiones de ella que no sé con cuál quedarme. ¿Era Anna Nicole una rubia dulce e inocente? ¿Una mujer calculadora, falsa y fría? ¿Una mujer inteligente que fingía ser tonta? ¿Nada de todo eso?
¿Qué sabemos en realidad de las personas? ¿El maltratador sistemático de mujeres puede ser el vecino modelo que se ocupa de los ficus del rellano y recicla con rigor cartesiano los packs de leche de avena? ¿Por qué cuando se produce un crimen pavoroso siempre hay alguien que dice que ya lo veía venir mientras otros hablan solo de «un hombre educadísimo, completamente dedicado a su familia, que amaba a su mujer y a sus hijos»?
Todos tenemos mil caras y, según el entorno o los estímulos, sacamos la que podemos o la que nos sale. Y no hay gente más falsa que aquella que proclama lo auténtica que es.
Y, en cuanto a Lizzo, mucha gente que se la tenía jurada (convengamos que tanta insistencia en la body positivity puede llegar a estragar hasta a las más convencidas) se frota las manos ante la posibilidad de cancelar a la cantante, y legiones de expertos en relaciones públicas ya trabajan redactando los manifiestos con que Lizzo pedirá veladamente perdón y continuará con su exitosa carrera, quizás yéndose al otro extremo, siendo extremadamente tolerante y amable con su equipo y cagándose en sus muertos por dentro.