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Mi hermosa lavandería

La curiosa historia del Monopoly

Isabel Coixet

Isabel Coixet

Me regalaron mi primer Monopoly cuando tenía 8 años y recuerdo que lo que más me gustaba –como, supongo, a tantos niños– eran las piezas en forma de casita de plástico verde. La fiebre por el juego pasó pronto y la caja rápidamente fue olvidada en la parte superior de un armario, junto con el Cluedo y los Juegos Reunidos Geyper («¡y a jugar!»).

Lizzie dibujaba, rediseñaba, pensaba y repensaba una forma lúdica de contar el nuevo sistema económico

Hoy descubro con estupefacción los orígenes de un juego que yo creí destinado a entrenarnos desde temprana edad en las bellezas de la especulación inmobiliaria ... y el poder del dinero bien administrado.

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La curiosa historia del Monopoly

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