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Animales de compañía

Efectos son del amor

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

Llega la Navidad y, como ocurre todos los años, llega para todo quisque, sin discriminación ni acepción de personas, como un maná que cae sobre todos, incluso sobre quienes lo rechazan. Y sobre quienes rechazan la Navidad cae todavía con mayor ímpetu, pues en estos días también ellos quedan misteriosamente tocados por los dones y gracias que la Navidad trae consigo, aunque sea para negarlos, para estuprarlos, para denigrarlos obscenamente. Del mismo modo que Cernuda llamaba a los insultos y vituperios «formas amargas del elogio», hay «formas amargas» de celebrar la Navidad.

Resulta, en verdad, muy difícil, aun entre los más remisos u hostiles, sustraerse a la celebración que cada año renueva el Hecho más trascendental y ... significativo de la historia humana, el hecho que dividió en dos vertientes el paso del hombre por la Tierra. El recuerdo de aquel Hecho, su temblor y su misterio, está en el aire que respiramos, está en las miradas que dirigimos a nuestros vecinos, está en las palabras que les dedicamos, está en nuestras manos, más ansiosas de llenarse con una carne amiga, más ansiosas de ‘encarnar’ sentimientos que nos remueven hasta las raíces más secretas del alma y que en otras épocas del año no nos atrevemos a expresar con igual efusión. Nadie respira, nadie mira ni habla ni abraza en Navidad como lo hace el resto del año.

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