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ANIMALES DE COMPAÑÍA

Envidia (I)

Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de Prada

Cervantes, que no solía equivocarse nunca, se equivoca sin embargo en el prólogo de la segunda parte del Quijote, cuando afirma que hay dos envidias; ... y que, junto a la envidia ruin, hay otra envidia santa, noble y bienintencionada (lo que hoy, popularmente, llamamos 'sana envidia'). Pero una palabra no puede significar una cosa y la contraria; y lo que Cervantes llama 'envidia santa' es la admiración y el deseo de emular a quien percibimos como superior. Esta virtud (por lo demás tan infrecuente), que permite reconocer las prendas del prójimo y que aspira a imitarlas, es nobleza de espíritu y nada tiene que ver con la envidia, que es tristeza del bien ajeno, tal vez la pasión más innoble y vil que pueda albergar el ser humano, incluso en sus versiones más mitigadas, cuando más que tristeza del bien ajeno es aflicción de la desdicha propia. Pues aun entonces esta versión mitigada de la envidia tiende, antes o después, a gotear sobre la otra y a mezclarse con ella.

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